UNA HUELLA DACTILAR
"DELATÓ" A LEONARDO DA VINCI



EL CUADRO, REBAUTIZADO COMO "LA BELLA PRINCIPESSA", Y LA HUELLA.

La huella dactilar descubierta en la esquina de un cuadro que se creía obra de un artista alemán del siglo XIX parece confirmar que se trata de una pintura de Leonardo da Vinci.
El cuadro, de 23 por 33 centímetros, se vendió en 1998 en una subasta en Nueva York por 19.000 dólares, pero si su nueva atribución es cierta, podría alcanzar ahora los 150.000 millones de dólares.
La huella dactilar es prácticamente imperceptible: de hecho, permaneció invisible hasta hoy. "La Bella Principessa" es el título con el que rebautizaron el cuadro ahora, tras los últimos hallazgos. Según los expertos, la huella es "muy similar" a la encontrada en un San Jerónimo del pintor renacentista que conserva el Vaticano. "Capturarla nos llevó al menos dos horas y después tuvimos que estudiar más de 20 gigabytes de datos", señaló Jean Penicaut, responsable de la empresa Lumière Technology, propietaria de la cámara multiespectral que captó la huella.
No sólo la huella dactilar sino también la prueba del carbono 14, que señala que el pergamino data de entre 1440 y 1650, y los análisis con rayos infrarrojos de la técnica del artista, confirmaron la autoría de la obra.
El artífice de este hallazgo es Martin Kemp, profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad de Oxford y experto en la obra de Da Vinci.

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